Del neoliberalismo cool a la derecha neoradicalizada

Link de la nota: http://www.panamarevista.com/del-neoliberalismo-cool-a-la-derecha-neoradicalizada

La radicalización de la violencia en la derecha no es algo nuevo, sin embargo, esta exacerbación de sus discursos extremos tiene la particularidad de representar enojos sociales exacerbados por la extrema polarización política en sociedades hiperfragmentadas que se retroalimentan a través de las redes sociales. 

En estos últimos meses se evidenciaron una serie de frustraciones sociales, incertidumbres y ansiedades comenzaron a estructurarse en torno a la violencia y el odio. Si bien estos elementos siempre estuvieron latentes en la sociedad argentina, la pandemia intensificó esa desazón para convertirla en un cúmulo de antipatía dispuesta a tomar la calle. Ahora bien, ¿está dispuesto este odio a convertirse en un proyecto político a largo plazo con valores, principios y propuestas o tan solo los une un odio visceral frente a los procesos de gobierno de orden popular? 

La política representa y nomencla procesos y transformaciones, la política existe allí donde una parte de la sociedad se siente excluida, allí donde hay un vacío de representación, allí donde hay una parte que pretende ser parte como bien dice el filósofo francés Jacques Ranciere (Ranciere, 2010). Asimismo la violencia circula, siempre está presente, está latente y dispuesta a ser tomada por parte de la sociedad y politizada por algunos oportunistas.  En todo el mundo líderes de derecha la politizan, la organizan y la representan, le brindan un relato y una retórica; otorgándole un sentido común relativizando los discursos verdad y manipulando las frustraciones individuales. Este combo tiene diversas consecuencias a lo largo y ancho del planeta. 

Hay sobrados ejemplos en la historia sobre la violencia y su organización pero en esta oportunidad hay además múltiples evidencias para decir que estamos en presencia de una derecha “neo-radicalizada” diferente a las experiencias del siglo XX y de principio del Siglo XXI, ya que es una derecha que no produce comunidad, ni tiene una idea de proyección y de futuro; tampoco es una derecha que reconoce algunos derechos y garantías en virtud de la meritocracia y la libertad, sino es una derecha que se está reinventando, que está renaciendo con características que la hacen particular bajo estas circunstancias. 

CARACTERIZANDO LAS DERECHAS
En 1998 en medio del imperio del cable como consumo cultural televisivo, apareció una miniserie protagonizada por Sam Neil personificando al mítico mago Merlín. Durante el transcurso del largometraje Merlín lucha contra la bruja Mab, un personaje despiadado que pretende resistir al cambio de los tiempos en donde el paganismo está muriendo por el ascenso del catolicismo. Mab es la prefiguración de lo viejo que se resiste a morir y Merlín es el último mago creado por el paganismo que sucumbe a los nuevos tiempos y jura que el único uso que hará de su magia es para destruir a su enemiga, el último simbolismo de un mundo que está agonizando. 

La historia fantástica y poco fiel a la leyenda termina cuando Merlín logra vencerla al diezmar toda su magia dándole la espalda e ignorando su presencia, como si fuese Dorothy echándole agua a la bruja del Mago De Oz, Mab termina muriendo, desapareciendo por la indiferencia. 
Lo mítico siempre sirve para explicar realidades, si bien el mundo es más complejo que una pelea entre buenos y malos hoy estamos en un momento histórico donde la reina Mab está muriendo nuevamente pero no frente a la indiferencia de Merlín y su comunidad sino porque está renaciendo bajo otras condiciones aggiornadas a estos tiempos. 

Al calor de los noventa en la República Argentina nacieron nuevas formas de ejercicio del poder y de la política. El neoliberalismo arrasó con las ideologías estadocéntricas a través de un proceso de deslegitimación de los partidos políticos, las intermediaciones sociales y las formas de producir comunidad a través de lazos de solidaridad colectiva. Es así como el país llegó al nuevo siglo diezmado de política, con una crisis económica sin precedentes y teniendo que reconstruir sus instituciones y sus lazos societales, allí la bruja Mab volvió a renacer fundando las bases de un neoliberalismo “cool” una ideología comprometida con los valores del individualismo y la meritocracia que en paralelo profesaba la religión de la financierización de la economía. Esta idea se consagrará en una parte de la sociedad sin lazos de pertenencia ni vínculos de solidaridad colectiva con su comunidad. El neoliberalismo “cool” que llegó al summum de sus objetivos en el 2015, sucumbió frente a la impericia de un gobierno que nunca comprendió los valores de la sociedad argentina ni las reglas de funcionamiento de su propio proyecto político, dejando a una Reina Mab moribunda y dispuesta a reencarnar en cualquier voluntarismo que le ofrezca organización de sus dogmas.

Hoy esa violencia que nunca dejó de circular se fue diseminando en la sociedad en medio de una situación tan acuciante como es una pandemia y sus consecuencias; por eso estos meses se evidenciaron escenas dantescas de parte de un sector de la sociedad afín a las teorías conspirativas y al uso de la violencia linguística que muchas veces se traspoló al campo de lo físico. Estas escenas que se repiten a lo largo y ancho del planeta y que en Argentina remite a los años más oscuros de nuestra historia, fueron recogidas por parte de una oposición que pretende representar a estos grupos extremos. 

Así es como llegamos al presente con una “derecha neoradicalizada” que tiene una retórica de posverdad, que interpela, aglutina, moviliza y toma la calle, tiene vidriera mediática, tiene antagonistas, tiene visibilización y se retroalimenta a través del discurso hiperfragmentado de las redes sociales que reproduce intereses en común. Esta derecha es esta reina Mab que pide a gritos representación pero que en Argentina nunca tuvo asidero por su tradición política de movilización y organización que el neoliberalismo “cool” nunca pudo desarticular y quizás esa sea deba ser nuestra estrategia de indeferenciación a través de la organización de la comunidad para neutralizar esa violencia que no se condice con los principios de convivencia democrática.

EL RETORNO A LA COMUNIDAD  
La violencia cuando irrumpe, por momentos nos remite a los totalitarismos del siglo pasado cuando las experiencias nefastas del fascismo y nazismo lograron encauzar y organizar las frustraciones ciudadanas que la política había excluido de su proyecto de comunidad. Pero la historia nunca es evolutiva, siempre es disruptiva y si hay algo que demostró Milan Kundera en su análisis del “mito del eterno retorno” (Kundera; 1986) es que cuando parece que la historia se está repitiendo cierto atisbo de fugacidad nos hace comprender que cada proceso social y cultural es propio de una época y de determinadas circunstancias. 

Las narrativas del presente nos ubican más que nunca frente a una realidad que está mediada y mediatizada con un predominio de las fake news y de la posverdad. Ya poco importa lo real solo importa ser verosímil y hoy los discursos del odio son verosímiles para una parte de la ciudadanía que proyecta sus frustraciones en la movilización, la queja y el desacato.Es así como el odio convierte a la movilización en una patología en donde la lógica y el razonamiento se esfuman hasta llegar al punto de que lo único que los une es su desagrado frente a múltiples circunstancias políticas. 

Como dice Juan José Saer (Saer, 2014) al definir el concepto de ficción son demasiadas las veces en que la verdad no es “necesariamente lo contrario a la ficción” y lo interesante de esta cuestión es que la ficción nos permite abrir infinitos mundos inverificables que mezclan lo empírico con sensaciones, percepciones, imaginaciones, proyecciones, ideales porque “la paradoja propia de la ficción reside en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad” (Saer, 2014)
Hoy estamos en un momento en donde las ficciones y las experiencias que sobreviven en estos climas de opinión anclados en la brutalidad discursiva  se encuentran amplificadas por lo mediático construyendo sentidos, construyendo verdades, condicionando el accionar de la ciudadanía y ofreciéndonos escenas dantescas de violencia continua. ¿Cómo se rompe entonces esta lógica circular? 

Michael Foucault, aquel filósofo que analizó entre otras cosas los discursos de verdad en términos de tecnología política alega que la principal característica de la racionalidad política radica en la “integración de los individuos a una comunidad o a una totalidad que resulta de una correlación permanente entre una individuación cada vez más extremada y la consolidación de la totalidad.” (Foucault; 2013). 
En este sentido romper con la lógica de la irracionalidad implicará retornar nuestra atención hacia los cauces de la racionalidad política, el diálogo, el debate de ideas y las consideraciones hacia todas aquellas demandas que provengan de la comunidad. Construir comunidad implica poner el eje en los proyectos colectivos que implican lazos de solidaridad y entendimiento mutuo en términos democráticos. 

Esta bruja Mab del siglo XXI por ahora no tiene ningún interés en producir comunidad para proyectarse políticamente hacia el futuro pero aún así, no hay que subestimar su capacidad de convocatoria y la voluntad que tienen los poderes fácticos de utilizarlos como vehículo político cada vez que quieren acceder al poder. Tampoco se puede negar que estos grupos expresan una realidad de frustración, desazón e incertidumbre a la que la política debe responder.
En esta situación, los activismos del campo nacional y popular, los funcionarios y funcionarias que son parte de la gestión pública y quienes velamos por la democracia y sus instituciones debemos responder a esta escalada de violencia política reasegurando las condiciones del acuerdo social que se comenzó a delinear durante los primeros meses de gestión del actual gobierno. Lo que hace particular a la Argentina es su capacidad de movilización y articulación política de las demandas sociales, y esto fue algo que se sostuvo durante todos estos meses de pandemia, ya que son esas son las intermediaciones que producen comunidad y construcción de sentido desde lo colectivo, solo así se logra desarticular cualquier discurso de odio, con indiferencia en términos de violencia pero con acciones positivas que tiendan revalorización de la comunidad.

Esa historia no mediatizada de militantes y activistas cuidando los barrios populares, esa historia no contada de los médicos que están brindando su vida a la protección de la vida de otras, otros y otres; esa historia no difundida de solidaridad colectiva es la que debemos visibilizar sin tentarnos ni meternos en provocaciones deliberadas que hacen perder el eje del debate y los intereses políticos basados en los valores de la organización de la comunidad. 
Como en el mito, la Reina Mab existió gracias a la atención de sus antagonistas, hoy esa atención la tiene desde el campo de lo mediático invisibilizando nuestra construcción de comunidad que se dio durante todos estos meses de pandemia en donde la política en articulación con el Estado se puso a la cabeza de esta crisis conteniendo las diversas complejidades sociales. Como en todo proceso social la indiferencia y la desarticulación a través de la construcción de comunidad debería ser nuestro diferencial a la hora de antagonizar con estos procesos discursivos de reproducción del odio. 

En el país de las antinomias menos desigual de todo América Latina siempre hay que revalorizar esos pactos tácitos que la sociedad no está dispuesta a negociar: el pacto por la reivindicación de los derechos humanos, el pacto por el desarrollo de nuestra de democracia y el pacto por la redistribución de la riqueza. Solo visibilizando y revalorizando estos pactos es que se logrará desarticular a esa bruja Mab que tiene un solo punto débil: la indiferencia de la comunidad. 

Kundera, Milan; 1986; La insoportable levedad del ser; Tusquets Ed., Ciudad de Buenos Aires 
Foucault, Michel; 2013; La inquietud por la verdad: escritos sobre la sexualidad y el sujeto;Siglo XXI Ed; Ciudad de Buenos Aires; p.256
Ranciere, Jacques; 2010; El desacuerdo, Política y Filosofía; Nueva Visión Ed.; Ciudad de Buenos Aires.
Saer, Juan José; 2014; El concepto de ficción; Six Barral Ed.; Buenos Aires, p. 10 y 12. En: http://recursosbiblio.url.edu.gt/Libros/jjSaer/Concepto-ficcion.pdf