Relatoría de la Comisión de Infancias, adolescencias y juventudes - Foro "Hablemos de Transformaciones" 2020

El cambio sustancial en términos de políticas públicas sobre niños, niñas y adolescentes en Argentina tuvo un primer paso en el año 1990 y un segundo, y estructural, por lo menos en términos normativos en el año 2005. El primero de ellos tiene que ver con la ley nacional 23.849 que aprueba la Convención de los Derechos del Niño/a y adolescente en nuestro país, adquiriendo jerarquía constitucional a partir de la reforma de la propia constitución nacional en el año 1994. Sin embargo la década del´90 en nuestro país, y en muchos países de la región estuvo digitada por el Consenso de Washington, lo cual aumentó considerablemente los niveles de desocupación y pobreza, el Estado se encogió al mínimo producto de políticas privatistas a mansalva generando una situación socio-económica crítica, con una enorme concentración de la riqueza, una nula distribución del ingreso y un aumento exponencial de la brecha entre quienes más tenían y quienes nada tenían. Es por este contexto que aquel primer paso que nombrábamos más arriba en términos de reconocimiento de derechos fue prácticamente intraducible en la práctica ya que las políticas llevadas adelante por el gobierno más que de ampliar y reconocer derechos era de vulneración permanente. E. Busteló Graffigna lo analiza sucintamente:

Analizar el hecho “social” del ser pobre o más particularmente niño/a- adolescente-pobre, no relacionándolos a los procesos económicos de concentración de ingresos, riqueza y poder, es como trabajar para y por su reproducción.

Siguiendo con la línea histórica, y yendo a un segundo momento de reconocimiento de derechos, la ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes, sancionada el 28 se septiembre de 2005, fue un avance estructural y simbólico fundamental en cuanto a reconocer al niño/a y al adolescente como sujeto de derecho y por sobre todo ubicando al Estado, y a organismos que se propone crear dicha ley, como garantes de dicho reconocimiento. A partir de este hecho trascendental comienzan a tomar protagonismo distintas medidas tendientes a poner en ejercicio dicha norma, ya que los gobiernos de este tiempo histórico, por lo menos en una primera etapa, tenían una concepción del Estado como promotor de derechos, dándole nacimiento a un organismo como la SENAF (Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia) garante especifico por parte del Estado de los derechos postulados en la ley, y por ende en la Convención. Medidas tales como la Asignación Universal por Hijo, el Plan Qunita (Entrega de cuna y accesorios para recién nacides), la ley de Identidad de Género, de Parto y Nacimiento Respetado, de Educación Nacional, de Educación Sexual Integral y la de Reparación económica para las niñas, niños y adolescentes (reparación económica mensual y cobertura de salud a hijos e hijas de mujeres víctimas de femicidio o de homicidio en contexto de violencia intrafamiliar y/o de género.) me parecen algunas normativas centrales en cuanto a reconocimiento y ampliación de derechos de niños, niñas y adolescentes.

En el período 2015-2019 , durante la gestión de gobierno de Mauricio Macri en Argentina se ha dejado un saldo muy crítico en términos de indicadores laborales y sociales. Desde una perspectiva más general los índices de desempleo, sobre todo en los sectores más vulnerables han aumentado considerablemente, incrementando los niveles de pobreza e indigencia. La inflación ha tocado puntos históricos, lo cual trajo una gran pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras, afectando y vulnerando así los derechos básicos de los niños, niñas y adolescentes que conforman esos grupos familiares. Ahondando en políticas más específicas de este grupo social también hubo enormes deficiencias o ausencia de políticas públicas que garantizaran sus derechos, desde lo recreativo, dando de baja algunos programas para adolescentes, a nivel educativo siguieron faltando establecimientos nuevos, servicios de micros y un descuido absoluto de los comedores escolares, aun sabiendo que muchos niños/as y adolescentes reciben de la escuela su comida principal. En cuanto a salud ha habido muchas dificultades con el cumplimiento de calendario vacunatorio obligatorio, con faltantes en vacunas claves (por ejemplo la vacuna de la meningitis) afectando hasta el derecho a la salud de los/as recién nacidos/as. En relación al Sistema de Protección de Derechos, hubo un ahogo presupuestario de hasta un 25% de recorte, más que nada en municipios de la provincia de Buenos Aires, lo cual implicó que muchas direcciones locales de niñez no tuvieran la capacidad de abordar las infinitas situaciones de vulneración de derechos que emergían producto de la debacle socio-económica. En la Ciudad de Buenos Aires se clausuraron hasta los propios hogares convivenciales del GCBA por problemas edilicios y superpoblación. Un informe realizado por UNICEF en el año 2019 muestra un poco la situación que venimos analizando. En una primera síntesis dice lo siguiente:

De manera general, los resultados del trabajo de campo muestran que, en relación con el año anterior (2017), las principales problemáticas en las familias en situación de vulnerabilidad son el desempleo y la precarización del mercado trabajo, aunado a un déficit habitacional y una precipitada pérdida del poder adquisitivo. Estas situaciones están impactando en la calidad de vida de las familias con niñas, niños y adolescentes, restringen su consumo, y ponen en riesgo su supervivencia, sometiéndolas a una mayor estigmatización y a situaciones de discriminación.

https://www.unicef.org/argentina/media/4776/file/Los%20efectos%20de%20la%20situaci%C3%B3n%20econ%C3%B3mica%20en%20la%20ni%C3%B1ez%20y%20adolesce ncia%20en%20Argentina.pdf

En lo que respecta a Alberto Fernández nos parece muy precipitado evaluar su gestión en términos integrales, dado que recién a los tres meses de mandato el mundo se enfrenta a un escenario sin precedente. La pandemia dificulta hacer una lectura certera en cuanto a política pública. Sin embargo creemos que ha mostrado muchos elementos importantes a tener en consideración. El plan Argentina contra el hambre ha tenido en cuenta madres con niños menores a seis años pretendiendo atacar situación críticas en cuanto a esta necesidad básica. El canal Paka Paka, un canal de televisión con contenido de calidad, educativo y de entretenimiento, se ha relanzado, y en esta época con una impronta en perspectiva de género, aunque aún es todo muy incipiente. Los niños y niñas suelen ser nombrados por el Presidente en sus discursos, incluso hablándole directamente a ellos y a ellas. A pesar de ello debemos reconocer que la situación es muy crítica, y hay cuestiones centrales a resolver, sobre todo vinculado a contextos de extrema pobreza y precariedad habitacional. La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia ha realizado muchas acciones vinculadas a garantizar derechos como exenciones presupuestarias de emergencia para distintas jurisdicciones, apertura de nuevos centros de desarrollo infantil, confección de materiales informativos y pedagógicos para las familias en este contexto de cuarentena, e incluso acciones con distintos ministerios frente a temáticas centrales como la educación a distancia y la violencia de género. Por último, cabe destacar que a comienzos del 2020 el poder ejecutivo puso en agenda en las sesiones parlamentarias, el tratamiento definitivo de la elección de la Defensora de Niños, Niñas y Adolescentes, después de 14 años de vacancia en el puesto, lo cual engrosa la capacidad del Estado en cuanto a la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

El desafío para la etapa que se viene y para la que estamos viviendo es inmenso. Niños, niñas y adolescentes necesitan de un Estado presente, con contención y políticas públicas de alcance real que tengan en cuenta la crítica situación social y proyectos emancipatorios en el mediano y largo plazo. En este sentido, desde la comisión de infancias y adolescencias del foro de Agenda Argentina que hemos llamado “Hablemos de Transformaciones” nos parece fundamental poner el foco en los ejes que enumeraremos a continuación. Estos puntos no pretenden excluir, ni cerrar ningún debate o propuesta sino más bien todo lo contrario. Son puntapiés iniciales para poder avanzar en la construcción de una patria más justa e igualitaria para todos y todas.

• Protagonismo de los niños, niñas y adolescentes durante la pandemia. A partir de esta situación pensar su participación político/ciudadana en diversas dimensiones y con alcance real.

• La pandemia le ha quitado el velo a grandes desigualdades sociales. La escuela es una institución central en la vida de niños, niñas y adolescentes. Por esto nos preguntamos si hay que resignificar la escuela. Que ocurre con la relación espacio/estudiante. Brecha Digital y Deserción escolar como problemáticas nodales en el corto y mediano plazo.

• Los cuidados en la Argentina no han tenido en su historia una política pública que los regule. Hemos naturalizado muchas desigualdades en este sentido y se han visto reflejadas en durante esta pandemia. Que ha ocurrido con niños, niñas y adolescentes en este sentido. Que políticas de cuidado son necesarias, teniendo en cuenta una perspectiva de género. Y que situaciones de violencia que generó el encierro.

 

Juventudes
Las ´juventudes´ son mucho más que una conceptualización teórica que remite a una condición social, también son un actor social históricamente construido y configurado por el contexto. Las juventudes, en sus diversas expresiones, a lo largo de nuestra historia se constituyeron como actores trascendentales de transformación en nuestra Argentina, en donde el rol ocupado en diferentes hechos históricos fue de alto impacto y relevancia.

El modelo neoliberal que se impuso en la Argentina como programa político, económico y cultural en los años ’70 y profundizado en los años ´90, fue golpeando y resquebrajando el tejido social y reconfigurando la estructura social.

Esta reconfiguración social se caracterizó por la pérdida del lazo social y el debilitamiento de las instituciones materiales y simbólicas y una serie de consecuencias sociales y económicas que pusieron a las juventudes como uno de los principales sectores afectados.

Los jóvenes de hoy son herederos de conflictos sociales, políticos, económicos. Inclusive muchos han caracterizado a este grupo etario dentro de la coyuntura reinante como jóvenes del desencanto. Porque como expresábamos anteriormente, ellos de alguna forma han sido paridos en una época que desintegró los lazos sociales, las redes de relaciones, donde las instituciones de sociabilización primaria como la familia y la escuela muchas veces se presentan falentes para poder contenerlos.

“La diversicación, complejización, y especialmente, el deterioro de los mecanismos de integración de la sociedad actual, han significado que la vida para todos los actores sociales, pero especialmente para los jóvenes aparezca como incertidumbre” sostenía la investigadora Rossana Reguillo.

Desde la llegada de Néstor Kirchner al gobierno nacional en el año 2003, se abrió una nueva etapa de fuerte participación política de las juventudes, pero además se pudo visibilizar y reconocer una agenda de demandas y expectativas propias. En el marco de la voluntad de transformación de gobiernos nacionales y populares hasta el 2015, el Estado, en sus diversas instancias, reconoció una agenda para las juventudes y fue dando respuestas a muchas de ellas a través de leyes, políticas públicas y programas. A pesar del fuerte avance y las grandes conquistas en materia de derechos obtenidas en los últimos años, las juventudes aún tienen serias problemáticas sin resolver. Y ese es el desafío que nos convoca.

Hoy con la llegada de un nuevo gobierno nacional y popular seguimos sosteniendo que no se puede pensar un proyecto político de transformación sin incluir a las juventudes en ese proceso de modo integral, transversal a todas las áreas y con real participación. Y esta incorporación para pensar las transformaciones se debe dar desde una lógica federal, e inclusiva que integre las diversas trayectorias identitarias y recorridos históricos, las diversas expectativas económicas, políticas, culturales y sociales de nuestras juventudes.

Llegó nuestro tiempo, “HABLEMOS DE TRANSFORMACIONES”, también, desde nuestras juventudes. El desafío es que podamos impulsar acciones y propuestas que garanticen las posibilidades para que los y las jóvenes puedan “habitar la juventud”, desde la consolidación de un PROYECTO DE VIDA, que refleje las realidades, las ideas, la identidad genuina de nuestras juventudes a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina.

Tres ejes de debate:

• Participación política de las juventudes en los diversos espacios sociales. Perspectiva de género

• Derechos sociales y consumo problemático

• Políticas públicas desde y para las juventudes. Transversalidad de las políticas públicas